Estimación poblacional del cocodrilo americano (Crocodylus acutus) en el Parque Nacional Lagunas de Chacahua, Oaxaca, México
Jesús García-Grajales(a) ⁎ ✉ , Alejandra Buenrostro-Silva(b)
a
Instituto de Recursos, Universidad del Mar, campus Puerto Escondido, Km. 2.5, Carretera Federal Puerto Escondido – Sola de Vega, 71980, San Pedro Mixtepec, Oaxaca, México
b
Instituto de Industrias, Universidad del Mar, campus Puerto Escondido, Km. 2.5, Carretera Federal Puerto Escondido – Sola de Vega, 71980, San Pedro Mixtepec, Oaxaca, México
Revista Mexicana de Biodiversidad.2017;88:936-43
Resumen
El estudio se realizó entre noviembre de 2013 y junio de 2014 con el objetivo de estimar la población del cocodrilo americano (Crocodylus acutus) en el Parque Nacional Lagunas de Chacahua (PNLCh). Se realizaron recorridos mensuales nocturnos durante 3 noches consecutivas en 3 localidades. Las tasas de encuentro registradas fluctuaron entre 2.3 (Zapotalito) a 33.4 (Palmarito) ind./km lineal. La localidad Palmarito presentó la estructura poblacional más representativa, mientras que en la localidad Zapotalito se registraron los porcentajes más bajos de avistamiento. Se encontraron diferencias significativas en la abundancia por mes de muestreo y por clase de edad en cuanto a la frecuencia de uso por ambientes, así como una interacción significativa entre el mes, el hábitat y la clase de edad. El tamaño poblacional total estimado por transecto fluctuó entre 2.8 y 47.9 individuos. La mayor abundancia de individuos se presentó en Palmarito (47.9 ±0.4 individuos), mientras que la más baja se encontró en Zapotalito (2.8 ±0.3individuos). Las primeras aproximaciones sobre la ecología poblacional y el estado actual del cocodrilo americano en el PNLCh son proporcionadas en este trabajo y representan la base del monitoreo poblacional en los años futuros para la administración de esta Área Natural Protegida.
© 2017 Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Biología. Este es un artículo Open Access bajo la licencia CC BY-NC-ND
Palabras clave:
Conservación; Monitoreo; Transectos; Conteo; Abundancia; Oaxaca;
Population estimate of American crocodile (Crocodylus acutus) in Lagunas de Chacahua National Park, Oaxaca, Mexico
Abstract
This study was conducted from November 2013 to June 2014 with the aim of estimating the population of American crocodile (Crocodylus acutus) in the Lagunas de Chacahua National Park (PNLCh). The field work consisted in surveys during three consecutive nights each month on several localities. The recorded encounter rates (ER) obtained by transect lines ranged from 2.3 (Zapotalito) to 33.4 (Palmarito) ind/km. The locality Palmarito showed the most representative population structure, while Zapotalito presented the lowest percentage of sightings. Significant differences were found per month in the abundance with age class respect to the frequency of crocodile use of the environments, as well as a significant interaction between month, habitat and age class. The total population estimated by transect lines fluctuated between 2.8 and 47.9 individuals. The greater abundance of individuals occurred in Palmarito (47.9 ±0.4 individuals), while the lowest was found in Zapotalito (2.8 ±0.3 individuals). The first approximations on population ecology and the current status of the American crocodile in the PNLCh are provided in this research and represent the basis of population monitoring in future years for the administration of this Mexican protected site.
© 2017 Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Biología. This is an open access article under the CC BY-NC-ND license
Keywords:
Conservation; Monitoring; Transects; Count; Abundance; Oaxaca;
Introducción
Históricamente, las poblaciones de cocodrilos en México fueron sometidas a una intensa presión de cacería por la industria peletera, lo que produjo una disminución de sus poblaciones silvestres ( Thorbjarnarson et al., 2006 ), con el consecuente establecimiento de una veda nacional en 1970 ( Anónimo, 2000 ). Por lo que respecta al cocodrilo americano (Crocodylus acutus), una de las 3 especies de cocodrilianos en el país, esta se encuentra incluida en la categoría de vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ( Ponce-Campos, Thorbjarnarson y Velasco, 2012 ), catalogada en el apéndice I de la Convención para el Comercio Internacional de Especies de Flora y Fauna Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés) y sujeta a protección especial por la normatividad ambiental mexicana (NOM-059-2010; Diario Oficial de la Federación, 2011 ). Además, es una de las especies de cocodrilos con mayor cobertura de investigaciones en el país ( García-Grajales y López-Luna, 2010 ), posiblemente por su amplia distribución geográfica (costas del golfo de México, el Caribe y Pacífico mexicano) ( Ernst, Ross y Ross, 1999 ). Sin embargo, el conocimiento sobre el estado de sus poblaciones en México aún presenta vacíos geográficos de información ( García-Grajales y López-Luna, 2010 ), específicamente en los estados de Michoacán, Guerrero y Oaxaca ( García-Grajales y Buenrostro-Silva, 2014a ).En Oaxaca se han realizado trabajos sobre ecología y conservación de cocodrilos americanos que muestran datos poblacionales ( Brandon-Pliego, 2007; García-Grajales y Buenrostro-Silva, 2014a, 2015; García-Grajales y Espinosa-Reyes, 2001 ). No obstante, aún existen zonas del estado en las que se desconoce la situación poblacional de la especie. Aunado a lo anterior, en la última década se han incrementado los registros de conflictos humanos-cocodrilos en los que, lamentablemente, han ocurrido lesiones físicas y decesos de personas ( García-Grajales, Buenrostro-Silva y Brandon-Pliego, 2008; García-Grajales y Buenrostro-Silva, 2013 ) así como pérdida de animales domésticos ( García-Grajales y Buenrostro-Silva, 2013 ); situación que se ha relacionado con el incremento de las poblaciones silvestres ( García-Grajales y Buenrostro-Silva, 2015 ). Este tipo de conflictos ha estimulado que la población civil demande al gobierno estatal y federal la realización de acciones encaminadas al conocimiento de la abundancia de las poblaciones de cocodrilos en la costa del estado, principalmente las adyacentes a los asentamientos humanos, para definir áreas de riesgo potencial ( García-Grajales y Buenrostro-Silva, 2015 ).El decreto de creación del Parque Nacional Lagunas de Chacahua (PNLCh), Oaxaca, en 1937, lo coloca como una de las primeras áreas naturales protegidas del país. Es un sistema terrestre (11,598 ha) y un sistema lagunar (3,324 ha) que proporciona un alto valor ecosistémico ( García-Grajales y Buenrostro-Silva, 2014b ). El cocodrilo americano es uno de los recursos naturales del Parque de importancia crucial para la conservación de sus ecosistemas ( Semarnat, 2014 ). Sin embargo, al encontrarse en competencia con los asentamientos afromestizos por hábitat y los recursos pesqueros ( García-Grajales y Buenrostro-Silva, 2015 ), provoca que los conflictos con los humanos se acentúen, por lo que resulta necesario conocer el estado poblacional de los cocodrilos para establecer acciones de manejo. El cocodrilo americano, al ser un depredador tope, es usado como indicador del estado de conservación de los ecosistemas en los que habita ( Mazzotti, Best, Brandt, Cherkiss, Jeffrey y Rice, 2009 ). Además, se considera una especie focal para realizar el monitoreo de los ecosistemas marinos, costeros y de los humedales en las áreas naturales protegidas donde se distribuye ( Venegas-Anaya, Escobedo-Galván, Balaguera, Lowrance, Sanjur y Densmore, 2015 ), lo que permite obtener información para generar el diseño, aplicación y evaluación de los planes de manejo para la conservación en este tipo de sitios ( Venegas-Anaya et al., 2015 ). En este sentido, el monitoreo de largo plazo es una herramienta que permite conocer, hasta cierto punto, los impactos actuales y futuros, así como las fluctuaciones y cambios antropogénicos que ocurren en un área determinada ( Venegas-Anaya et al., 2015).
Para lograr establecer las bases de un programa de monitoreo de cocodrilo de largo plazo en el PNLCh, este trabajo tiene por objetivo evaluar la abundancia y la estructura poblacional de la especie.
Figura 1
Ubicación de las localidades (óvalos en rojo) seleccionadas dentro del Parque Nacional Lagunas de Chacahua, Oaxaca.
En cada recorrido nocturno se utilizaron 2 lanchas de madera (pangas) de fondo plano de 3.5 m de largo, propulsadas con motores fuera de borda de 15 hp a una velocidad de 10 km/h o mediante el uso de remos, dependiendo de la amplitud y profundidad de los transectos, empleando para ello un esfuerzo de 4 personas por equipo de trabajo. Los recorridos se realizaron de manera sistemática a partir de las 22 h y hasta concluir el transecto establecido. Por cada muestreo contabilizamos los cocodrilos para determinar la tasa de encuentro (TE) [número de individuos (ind.)/km lineal] a través del método descrito por Chabreck (1966) , que consiste en el conteo visual nocturno, ubicando a los organismos por el destello de sus ojos a través del reflejo de un haz de luz con ayuda de lámparas de 6 volts y reflectores (spot line) de un millón de candelas. Asimismo, se estimó la separación de los ojos, así como la distancia de estos a la punta del hocico con la finalidad de determinar visualmente la longitud total (LT) de cada organismo ( Messel, Vorlicek, Wells y Green, 1981; Thorbjarnarson, 1989 ).
Los organismos fueron clasificados, siguiendo los criterios de Thorbjarnarson (1989), como clase I (LT = < 30 cm a < 60 cm, neonatos y crías), clase II (LT = 61 a 120 cm, juveniles), clase III (LT = 121-180 cm; subadultos), clase IV (LT = 181-240 cm, adultos), clase V (LT = > 240 cm, adultos reproductores) y solo ojos (SO, longitud no determinada) cuando no fue posible determinar el tamaño. Además, se relacionó el sitio donde se encontraba el ejemplar observado y el hábitat al momento de su observación (en el agua, bajo el manglar y en la periferia, en las orillas de la laguna desprovista de vegetación o en las orillas asociadas a la arena de la playa) con el fin de cuantificar la frecuencia de uso por ambientes al momento del conteo ( García-Grajales y Buenrostro-Silva, 2014a ).
Para estimar el tamaño poblacional se utilizó el modelo de Messel et al. (1981), modificado por Thorbjarnarson, Platt y Saw-Tun-Khaing (2000) , que consiste en calcular el valor porcentual de la población observada (P), a partir de la cual se estima la población total (N). Con lo anterior se obtuvo una estimación de la densidad total mediante el recuento directo de los cocodrilos observados.
La estimación de la fracción de la población observada se calculó como sigue ( Messel et al., 1981):
donde P es el porcentaje de la población observada, m es la media del número de cocodrilos observados en el total de los muestreos, s es la desviación estándar del número de cocodrilos observados para el total de los muestreos, y el nivel de error es de 1.05.
El cálculo de la estimación total de la población (N), con un nivel de confianza del 95%, aceptando la normalidad de los conteos ( Messel et al., 1981), es:
donde 1.96 es el valor crítico tomado de F al 95% de confiabilidad.
El modelo de Messel et al. (1981) asume normalidad en los datos de conteo de cocodrilos ( Cupul-Magaña, 2009 ); no obstante, se aplicó la prueba Shapiro-Wilk ( Zar, 2010 ) a los datos con la finalidad de corroborar dicha normalidad.
Para establecer la existencia significativa de una relación entre la frecuencia de uso por ambientes por clase de tamaño, se realizó un análisis de varianza (Andeva) de 3 vías (mes muestreado, hábitat donde se observó al cocodrilo y clase de edad por talla). El cálculo de la clase de edad por talla se obtuvo del porcentaje de organismos observados en cada transecto. Posteriormente, esta variable se transformó con la función arcoseno ( Zar, 2010 ), ya que las variables expresadas en porcentaje no presentan función normal.
Por otro lado, para detectar diferencias significativas entre el tamaño total de la población calculada por transecto, se aplicó una prueba de bondad de ajuste con un nivel de significación del 5%.
DE: desviación estándar; N: estimación poblacional; TE: tasa de encuentro.
La estructura de la población por localidad muestra que el transecto Palmarito presentó los porcentajes más altos respecto al avistamiento de ejemplares de la clase V (2.5%), IV (15.2%), III (21.4%) y II (6.7%), seguidos del transecto Agua dulce (0.9, 5.7, 14.8 y 5.3%) en el mismo orden de clases. El transecto Zapotalito presentó los porcentajes más bajos de avistamiento. En este trabajo no se observaron organismos de la clase I en ninguno de los transectos recorridos ( fig. 2 ). El tamaño poblacional total estimado por transecto fluctuó entre 2.8 y 47.9 individuos. De manera general, la mayor abundancia de individuos se presentó en el transecto Palmarito (47.9 ± 0.4 individuos) de la localidad del mismo nombre, mientras que la más baja se encontró en el transecto Zapotalito (2.8 ± 0.3 individuos) de la localidad de Cerro Hermoso. Estos resultados fueron significativamente diferentes (Chi cuadrada = 56.43, g.l. = 11, p < 0.05) entre todas las localidades. Temporalmente, la mayor abundancia se registró en el mes de enero en el transecto Palmarito (74.9 ± 0.5 individuos) y la menor en el mes de marzo en el transecto Zapotalito (1.9 ± 0.3 individuos) (fig. 3).
Figura 2
Estructura poblacional de cocodrilo americano (Crocodylus acutus) en los transectos recorridos dentro del Parque Nacional Lagunas de Chacahua, Oaxaca.
Figura 3
Fluctuación mensual del tamaño poblacional del cocodrilo americano (Crocodylus acutus) en los transectos establecidos del Parque Nacional Lagunas de Chacahua, Oaxaca.
En cuanto a la frecuencia de uso por ambientes al momento de los conteos, se encontraron diferencias significativas en la abundancia por mes de muestreo (Andeva: F 29,97 = 2.86, p < 0.05) y por clase de edad (Andeva: F 6,86 = 15.497, p < 0.05). Además, se comprobó la existencia de una interacción significativa entre los 3 factores: mes, hábitat y clase de edad (Andeva: F 48,97 = 2.714, p < 0.05), demostrando que la actividad de los organismos depende del tamaño y mes de muestreo. Los adultos reproductores (clase V) y adultos (clase IV) fueron observados en mayor proporción nadando en el agua (3 y 15%, respectivamente), mientras que los subadultos (clase III) y juveniles (clase II) fueron observados entre las raíces del manglar (20 y 10%, respectivamente). De los ejemplares en los que no fue posible determinar el tamaño corporal, la mayor proporción se encontraba en el agua (3%) ( fig. 4).
Figura 4
Frecuencia de uso por ambientes del cocodrilo americano ( Crocodylus acutus ) en el Parque Nacional Lagunas de Chacahua, Oaxaca.
Materiales y métodos
El PNLCh se ubica en la porción central de la costa sur del estado de Oaxaca, en la región hidrológica RH-21, costa de Oaxaca y en colindancia con la región hidrológica RH-20, Costa Chica-Río Verde ( Pérez-Delgado, 2002 ). Por las características geológicas se ubica en la provincia fisiográfica Costa Sur, que corresponde a un macizo terrestre angosto de 1,400 km de longitud, 25 km de ancho en la parte media y altitud promedio de 100 m snm, conformado de planicies costeras y lomeríos de baja a mediana altura ( Pérez-Delgado, 2002). El sistema de lagunas del PNLCh comprende 3,324 ha de cuerpos de agua entre los que se incluye el complejo Chacahua-Pastoría y otras 4 lagunas menores interconectadas por canales angostos: Salina Grande, Poza del Mulato, Poza de los Corraleños y Palizada ( Pérez-Delgado, 2002 ). La vegetación predominante es el manglar (Rhizophora mangle, Laguncularia racemosa, Avicenia germinans y Conocarpus erectus ) y con vegetación asociada a selva baja caducifolia, selva mediana subcaducifolia y subperennifolia, así como vegetación de zonas inundables ( Torres-Colín, 2004). El clima de la región es cálido subhúmedo (Aw1 (w) (i)) ( García, 1988 ), con una temperatura media anual superior a los 28 °C, temperatura media máxima de 37 °C y mínima de 23.2 °C. El mes más frío supera los 18 °C con lluvias concentradas en el verano y principios del otoño, generalmente de julio a octubre; isoterma con una oscilación menor de 5 °C. La precipitación anual es de aproximadamente 1,000 mm ( Hernández-Santos, 2009; Marini, 1999 ). Se realizaron recorridos mensuales nocturnos sistemáticos durante 3 noches consecutivas y durante la fase de luna nueva, en 2 equipos de trabajo entre noviembre de 2013 y junio de 2014. Para ello, seleccionamos 3 localidades (Las Salinas, Palmarito y Cerro Hermoso; fig. 1 ) con base en su accesibilidad, presencia y disponibilidad de hábitat para cocodrilos, así como su representación espacial ( Thorbjarnarson, 1989; Venegas-Anaya et al., 2015 ) dentro del Área Natural Protegida (ANP). En cada localidad establecimos 2 transectos fijos con longitudes variables entre sí (Las Salinas: transectos Vara quebrada y Agua dulce; Palmarito: transectos El Grueso y Palmarito; Cerro Hermoso: transectos rancho Viejo y Zapotalito) y dispuestos sobre el eje de los canales existentes en las lagunas; se recorrieron 2 transectos por equipo en cada noche de trabajo.Resultados
En total se obtuvieron 937 registros visuales de cocodrilos durante 48 recorridos, efectuados en 52.8 km durante 24 noches de trabajo. Las TE registradas fluctuaron de 2.3 (transecto Cerro Hermoso) a 33.4 (transecto Palmarito) ind./km lineal; con una TE promedio de 49 ind./km lineal ( tabla 1). Tabla 1 Tasa de encuentro y estimación poblacional de Crocodylus acutus en el Parque Nacional Lagunas de Chacahua, Oaxaca.| Localidad | Transecto | Longitud del transecto | TE (ind./km lineal) | N ± DE |
| Las Salinas | Varaquebrada | 0.8 km | 12.5 | 9.7 ± 0.4 |
| Agua dulce | 1.1 km | 16 | 14.9 ± 0.6 | |
| Palmarito | El Grueso | 1.1 km | 7 | 6.3 ± 0.2 |
| Palmarito | 1.7 km | 49 | 47.9 ± 0.4 | |
| Cerro Hermoso | Rancho viejo | 1 km | 13 | 12.3 ± 0.4 |
| Zapotalito | 0.9 km | 4 | 2.8 ± 0.3 |
